lunes, 8 de mayo de 2017

COMERCIO JUSTO

as reglas del comercio mundial, marcadas por los países ricos y las empresas multinacionales, marginan y condenan a la pobreza a millones de familias campesinas y de pequeños productores de África, América Latina y Asia. El Movimiento de Comercio Justo que nace en los años 60 bajo los auspicios de una conferencia de las Naciones Unidas donde se establece el lema Trade, not Aid (Comercio, no Ayuda), es un tipo de comercio que facilita el acceso de los productores del Sur a los mercados del Norte, mediante la garantía del pago de un precio justo y un salario digno y bajo condiciones de equidad y solidaridad. Los productos de Comercio Justo suelen ser más caros. Pero quien se lo pueda permitir tiene el deber moral de hacerlo, como práctica de solidaridad y justicia. ¿No solemos dar algo de dinero gratuito para ayudar a proyectos de desarrollo en el Tercer Mundo? Pues ese plus que pagamos por estos productos es una manera de dar un dinero para el desarrollo de comunidades y poblaciones del Tercer Mundo y para contribuir a la justicia del comercio internacional. En realidad, los productos que no son de Comercio Justo son más baratos porque seguramente en su producción se han recortado costes humanos y medioambientales, explotando a las personas y degradando el medio ambiente. Nuevamente, quien pueda evitar comprar esos productos injustamente baratos tiene el deber moral de hacerlo. Los criterios del Comercio Justo son: • Un salario justo. • Los grupos productores destinan una parte de sus beneficios a sanidad, educación, formación laboral… • Se establece una relación a largo plazo y se paga a los productores una parte del precio por adelantado, lo que favorece que puedan planificar su desarrollo. • Se evita la explotación laboral infantil. • Se promueve la participación en la toma de decisiones y la igualdad entre mujeres y hombres. • Se defiende la protección del medio ambiente. ¿Quién elabora los productos de Comercio Justo? Familias, cooperativas, grupos de mujeres o talleres para discapacitados de las zonas más empobrecidas de África, América Latina y Asia, que al formar parte de un sistema comercial justo, pueden vivir dignamente de su trabajo. ¿Quién los trae a nuestro país? Los importadores compran los artículosalos productores y productoras garantizando el cumplimiento de los criterios del Comercio Justo, y se los proporcionan a las tiendas. Las tiendas de Comercio Justo, además de vender los productos, realizan actividades de sensibilización, difusión y campañas de presión para cambiar las reglas del comercio internacional. ¿Qué productos podemos encontrar? • Chocolate, galletas, miel, refrescos, café, infusiones, azúcar, mermeladas, arroz, pasta… • Ropa, bolsos, mochilas, móviles… • Balones de futbol, juegos de mesa, juguetes, bisutería, material de papelería, libros, objetos decorativos, artículos de hogar… • Jabones y cosméticos naturales. Ropa ¿Qué podemos hacer? Siempre que exista la opción, preferir el Comercio Justo. Añade un valor ético a nuestras compras y contribuimos a que la producción y el comercio estén al servicio de las personas. Buscar los productos de Comercio Justo con el Sello FAIRTRADE en vuestras tiendas y supermercados habituales. El Sello FAIRTRADE certifica que el producto que lo lleva cumple los criterios del Comercio Justo. Proponer actividades en los centros educativos o parroquiales: que organicen una charla, un curso, un puesto con artículos de Comercio Justo… Además de comprar productos de Comercio Justo, podemos informar a nuestros familiares y amigos y animarles a que también ellos compren. ¿Estáis bien informados de lo que es el Comercio Justo?

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